Me gusta Hannah

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Sí, así con todas las letras. Me gusta el personaje de Hannah Hovarth en la serie Girls. Soy consciente de que a mucha gente les saca de quicio, que no es una personalidad fácil. Que tiene un montón de traumas y un trastorno obsesivo-compulsivo de manual. Además de una serie de carencias emocionales que hacen de ella un intento de adulto peculiar.

Y entonces, ¿por qué me gusta? Porque a la hora de componer personajes, dan mucho más juego aquellos que no siguen el camino recto. Que se saltan los protocolos, que dicen lo que piensan. Que actúan de acuerdo con lo que sienten.

¿Qué hago yo con alguien que no sale de su zona de confort? ¿Qué no arriesga? ¿Qué no sale del cobijo de los suyos? Oye, que es una forma de vida respetable, pero desde un punto sociológico o literario, no me interesan.

¿Por qué nos gusta tanto el personaje de Sheldom Cooper, en Big Bang Theory? Sheldom padece un síndrome de Asperger, tiene cierta gracia que lo que nos gusta en televisión, lo arrinconamos en la vida real, pero ese es otro tema.

Nos divierte la particularidad de su personalidad, en este caso, debido a otro trastorno mental. Realmente nos gusta que se comporte sin filtro social. Eliminando de su comportamiento lo políticamente correcto. Y eso nos gusta porque no podemos hacerlo. A quién no le gustaría llegar una mañana al trabajo y decirle al jefe: «Eres un inútil con suerte, que tiene el puesto por una alineación extraña de los planetas y no por méritos propios» (se me ocurren otras cosas peores, pero no quiero estropear el texto). Y un montón de ejemplos más, con compañeros, amigos, padres, parejas o la cajera del supermercado. A veces el corset social nos aprieta y es en ese momento en el que nos encantaría ser Hannah o Sheldom. ¿No?

Bueno, veréis. No es tan divertido. Ser brutalmente honesto conlleva la soledad asegurada. No estamos preparados para escuchar ciertas verdades, nos es incómodo tener a alguien cerca que esté continuamente recalcando lo que hacemos mal. Así que mejor lo dejamos para los personajes de ficción, y seguimos tratando de encajar en sociedad. Porque la única forma de salir indemnes del desastre que nos rodea es con amor. El amor de los nuestros, de los amigos, de tu pareja. De tus hijos.

Ahora he empezado a ver una nueva serie, se llama Casual. Cargadita de traumas infantiles como a mí me gusta. Padres poliamorosos y un tanto promiscuos educando hijos sin ningún tabú. Este tema sí que tiene miga. Padres que con la mejor intención destrozan personalidades. Para terminar una frase de la serie que me gustó mucho:

«Los hijos se pasan la mitad de su vida esperando que sus padres les pidan perdón, y los padres se pasan la mitad de la suya esperando que los hijos les den las gracias».

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