Todo pasa

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Te preguntarás quién soy yo para darte consejos. Qué estudios me han otorgado el título de experta en la materia. Es cierto, no soy experta en nada, pero sí he caminado por el infierno el tiempo necesario para hablarte sobre él.

A lo largo de tu vida habrá por lo menos una ocasión en la que querrás acabar con todo. Estarás inmerso en la desesperación más absoluta y lo único que pedirás es que se acabe todo cuanto antes. Que ocurra algo que haga que dejes de sufrir…

¿Sabes? La mayoría de las personas hemos pasado por ello. Nos han roto el corazón estando enamorados, hemos perdido a alguien vital o simplemente la tristeza se ha anidado en nosotros, haciendo nuestros días insoportables.

Nos hemos sentido invisibles, solos, marginados. No hay una fórmula secreta, no hay un libro de autoayuda mágico que resuelva tus problemas. No hay una pastilla roja o azul que te saque del pozo. Tan solo existe un secreto para salir: relativizar.

Así es.
Esa persona que se ha ido, no era tu persona. Tu persona, eres tú. Quiérete y sabrán quererte.
Ese problema financiero que te angustia tanto, no es tan grave. El dinero es solo dinero y siempre hay soluciones. Tan solo hay que buscarlas.
Esa enfermedad que te acecha, tendrá cura. Y si no, no debemos tirar esos últimos minutos de vida. Todos nos vamos a ir tarde o temprano, vayámonos con el tanque lleno de buenos recuerdos. Para nosotros, pero sobre todo para los que se quedan. Haz que te recuerden bien.
Esa tristeza que tienes se cura sonriendo. Porque a veces, tan solo se trata de eso. De sonreír, de enumerar las cosas que tienes y no las que te faltan. De luchar. Nada llega solo, ve a por ello.

A veces tan solo se trata de estar triste y llorar. Llora, porque no siempre es todo tan maravilloso como nos lo quieren vender. Hay ocasiones en las que todo es una auténtica mierda y no voy a quitarte la razón. En ese caso, abre un refresco, por aquello de no hacer apología de la bebida, y brinda. Brinda porque estás vivo, porque nada es permanente, hoy estás en la mierda y mañana saboreando la gloria.
Te lo digo yo, que de sufrir sé un ratito, pero de reírme de todo sé mucho más.
Brindemos y riámonos juntos, que la vida son dos días y yo quiero divertirme contigo.

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