Reflexión maternal

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No puedo decir que sea una madre experimentada, ni mucho menos, llevo con el cargo poco tiempo. Pero sí puedo hablar desde mi experiencia, que es al final para lo que sirven los blogs. Si echo la vista atrás en lo referente a mi maternidad, me hubiera gustado encontrarme con algo más de moderación a mi alrededor. Simplemente eso, moderación. Sí es cierto que por mi forma de ser y mi carácter las opiniones ajenas me han afectado más bien poco, pero no se trata de lo que pueda afectarme a mí. Esa manía que tenemos de lanzar nuestras sentencias al mundo, daña. Deberíamos ser más comedidos en según qué cuestiones. Eso que se dice siempre de no hablar de política, religión o dinero, por educación, yo añadiría también de maternidad.

El «tienes que” lo borraría del vocabulario, ¡fuera! Tienes que nada… Tienes que seguir tu instinto, consultar, sondear, leer, investigar y luego hacer lo que consideres. Es muy difícil criar y educar un hijo, educar hijos ajenos debe resultar agotador.

Hay un tema especialmente recurrente y dañino, el de la lactancia. He de confesar que cuando empecé a asistir a las pruebas de turno del embarazo en el hospital, siempre me preguntaba el porqué de tantos carteles sobre la lactancia materna. Si era algo natural que toda madre quiere experimentar con su hijo, por qué esa publicidad tan exacerbada. En mi caso nadie me había contado nada al respecto, las mujeres que tenía cerca que iban teniendo hijos no venían a contarte lo que sufrían. Cualquier signo de debilidad era foco de escarnio en la hora del café. Y todas lo hacían fenomenal, estaban estupendas y criaban hijos maravillosos.

Mi hijo nació en la segunda quincena de julio en un hospital acreditado como «Hospital Amigo de los Niños», lo que significa que tiene que tener un asesoramiento especial en cuanto a la lactancia materna, pero como estaban escasos de personal por las vacaciones estivales allí no fue nadie a explicarme nada. Primer error, el chiquitín se enganchó mal desde el principio, y a mí me dolía tanto que cada vez que tenía que darle el pecho lloraba. No quiero extenderme con esto, porque lo que me sucedió a mí no tiene porqué suceder a los demás. De eso se trata este post. Tendríamos que ser capaces de escuchar la experiencia de alguien librándonos de la nuestra propia. Escuchar de manera pro activa, empatizar con esa persona, entendiendo qué ha tenido que vivir y tener la compasión suficiente para tratar de aliviar su pesar.

Este tema genera mucho sufrimiento innecesario. Si yo te dijera: «Decidí libremente no amamantar a mi hijo». Tú no tendrías que tacharme de nada, ni insultarme como he llegado a leer por ahí. Es una decisión que tomo yo libremente y que tan solo nos afecta a mi hijo y a mí. No hay más. Por eso no quiero contarte porqué yo le di leche de fórmula a partir del día 16 de vida. Porque parece que, al contarte mi experiencia, me excuso. «Eh, que en mi caso hice lo correcto, por esto y por esto». NO. No quiero defender eso, quiero defender que deberíamos poder ser LIBRES de tomar nuestras propias decisiones.

Hay madres que deciden continuar la lactancia hasta donde llegue. Años. Y a mí me parece muy grave invadir la intimidad de esas madres con sus hijos. Se trata de aplicar una sencilla premisa: «Si no lo entiendes, respétalo»

Ahora solo os pido, si habéis llegado hasta aquí que, por favor, hagamos el esfuerzo de pararnos y pensar. Lo que a ti te duele, le duele al de enfrente. Solo eso. Si a ti no te gusta que se metan en tu vida, que hablen de tu hijo, o peor: que hablen directamente a tu hijo para decirle cosas que tú jamás le dirías. Si no soportas la crítica no constructiva, etc. No lo hagas. Rompamos ese círculo vicioso con el que vamos creciendo. Yo también lo he hecho. Yo también he juzgado a la ligera. Yo también he criticado por costumbre y desde hace mucho tiempo ya no lo hago. Desde que la vida me ha enseñado a NO hacerlo. Se puede cambiar. No sé si soy una ingenua, pero creo en un mundo mejor. Al menos aportaré mi granito de arena. Porque gota a gota se hacen mares. Seamos tolerantes, seamos educados, y sobre todo seamos respetuosos. Eduquemos seres tolerantes, educados y respetuosos.

Llamadme loca, pero NO lo veo tan complicado…

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