Memoria borrosa

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                                                                          Lost & Found. Munemasa Takahashi.


«Tras el tsunami de Japón el 11 de marzo de 2011, nació el proyecto Salvage Memory Project con la intención de restaurar, digitalizar y restablecer a sus dueños las fotografías provenientes de álbumes familiares que se perdieron tras el tsunami.
El ejército japonés, junto con más de un millar de voluntarios, trabajó en la recuperación de más de 750.000 fotografías, de las que más de 400.000 fueron devueltas a sus dueños.
El artista japonés Munemasa Takahashi se dio cuenta durante este proceso de restauración de que había muchísimas fotografías que era imposible recuperar, estaban demasiado dañadas para poder ser devueltas a sus dueños. De esas imágenes nace Lost & Found, un proyecto que consta de más de 4000 fotografías en las que las imágenes se han desvanecido, en las que apenas algunos objetos son reconocibles.
Lost & Found nos recuerda que una simple fotografía puede tener un valor imposible de reemplazar, el de nuestra memoria, identidad, y lo más importante, nuestra historia y prueba de existencia». (Texto recogido de la Exposición en la Diputación Provincial de Huesca)
El ejercicio consiste en escribir una posible historia tras la fotografía irrecuperable.


Memoria borrosa

En medio de la exposición un hombre contempla afligido una de las imágenes expuestas. 
Debe tener más de ochenta años, menudo y algo encorvado, sujeta un sombrero con ambas manos y lo estruja contra el pecho. Saca un pañuelo blanco del bolsillo y se enjuga las lágrimas que han empezado a brotar sin control. 

     El resto de la exposición pierde sentido para mí; los fotógrafos, el servicio de catering, las muestras de admiración al presidente de la asociación que ha organizado el evento. Nada, nada capta mi atención salvo ese hombre mayor y su pena. 

     Me acerco en silencio por detrás y contemplo la imagen. Está destrozada, el agua la ha deteriorado casi por completo. Se intuye la imagen de varias mujeres. Me coloco a su lado y le miro con compasión. Él me devuelve la mirada. Sigo contemplando la fotografía en silencio, no me atrevo a decir nada, pero tampoco puedo dejarle allí solo. Continuamos los dos en silencio, él más sereno me mira y en un inglés perfecto me dice:
     —Son mis hijas en la boda de su hermano. Se casó con una chica de buena familia, celebraron una ceremonia preciosa. Mi mujer y yo estábamos felices. Mis pequeñas tan guapas. Los vecinos se burlaban. Solo sabes hacer niñas, hasta que llegó el varón. No estuve con ellos, ¿sabe? Viajé al interior a visitar a un familiar. Ninguno quiso acompañarme, esos parientes míos no es que fueran muy agradables. Ojalá y me hubiera tragado el mar, como a todos…

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