Suposiciones

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Llegas tarde como siempre. Supuse que al menos, esta vez, te esmerarías en llegar a la hora indicada. Supuse mal. Es evidente que las suposiciones no son mi fuerte.

Supuse que en el año 1973, cuando ambos nos mirábamos con las manos cogidas, delante del Monseñor y los trescientos invitados, bueno, los equis invitados que entraron en la iglesia de Los Jerónimos, con tu padre a tu lado, con el uniforme de comandante general del alto estado mayor ¿Debería escribirlo con mayúsculas?  Era tan bajito, con aquel bigotucho, y ese carácter tan desquiciante y condescendiente. No, desde luego no se las merece. Además son mis pensamientos y los escribo como me da la gana. Señor Don comandante general de infantería de bla bla bla…
En fin ¿por dónde iba? ¡Ah! ¡Sí! Supuse, que aquel: Hasta que la muerte nos separe, significaría algo para ti.

Después vinieron todo tipo de suposiciones igual de poco acertadas. Tres hijos varones, estudiosos, obedientes y dignos del orgullo de su afamado padre. Político de carrera y por vocación. La hipoteca del chalé que firmé pensando que aquel papel me dotaba de seguridad para el resto de mi vida. Mi perfecto marido lo sería al menos los casi cuarenta años que tardaríamos en pagar el chalé de la maravillosa urbanización con vistas a las montañas. Suposición errónea, de nuevo.
¡Qué imbécil! Al final tuve que ver mi cara en la portada de la revista Hola, mientras abandonaba el chalé por la puerta de atrás, para ver cuatro números después a tu amiguita entrar con la cabeza bien alta por la puerta principal.

Y aquí estamos, en el despacho de tu abogado, porque quieres llegar a un acuerdo. Quieres un divorcio amistoso y sin escándalos. Y tú, llegas tarde. Y yo, no tengo prisa.

Hay una suposición que sé que tú has hecho, y que tampoco es acertada. La tonta de mi mujercita que ha permanecido ajena a mis chanchullos políticos durante todos estos años. La estúpida de mi guapa y vieja mujer que no se ha enterado de mis tejemanejes, cajas B, desvíos de dinero a cuentas en paraísos fiscales, malversaciones, sobres, acuerdos bajo cuerda.

Suposición equivocada, cariño. Tu guapa y sabia mujer de tonta no tiene un pelo…

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4 comentarios

  1. Suponer es eso, suponer, un término desgastado. Etimológicamente significa poner debajo. Suponer es como degradar. Es instalar en un lugar inferior lo que aspiramos sea real. Eso se da de manera habitual en las relaciones sociales, matrimoniales y de pareja. El supone que...y Ella supone que no es. Al final terminan hundidos por la carga de las suposiciones...

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    1. Así es. Gracias por leer y muchas gracias por comentar. Saludos!

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  2. Gracias por tus relatos, me encanta leerte, siempre consigues atraer mi atención y siempre nos dejas con ganas de más.

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    1. Gracias a ti Nacho! Por leer, por comentar y por la sonrisa que acabas de ponerme en la cara. Un abrazo!!

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