Infancias felices

By 9:43

                                                                               Yo, hace unos añitos.

Hoy han sido las elecciones al consejo escolar en la escuela infantil de mi hijo. Hablando con una mamá de la vida en general, me ha hecho pensar en esto:

Tuve una infancia feliz. Mis padres no se llevaron bien nunca, pero se desvivieron para que no nos faltara de nada. Trabajaban ambos y pudimos criarnos en un chalecito, en una exclusiva urbanización. No me faltó una bicicleta, ni un ciclomotor, ni el juguete de moda. Tuve una educación en un colegio privado. Piscina en verano, clases de piano. Y vacaciones a tutiplén. Puede sonar a tópico, pero hubiera cambiado todo por pasar un rato en familia de verdad. Por un día sin discusiones. Por un padre cariñoso, que hubiera sabido querer y motivar a sus hijos. Por unos padres que se hubieran amado y respetado. Por una madre feliz e ilusionada.

No hay familia perfecta pero al fundar una, los cimientos deben estar llenos de amor. Ahora es más fácil que antes, puedes separarte y criar a tus hijos. Más fácil tomar la decisión, la crianza no. Pero antiguamente las parejas aguantaban, y traspasaban esa frustración a sus hijos. Yo misma escuché muchas veces la frase: Pude haberme ido pero mi responsabilidad como padre me lo impidió. Y siempre pensaba lo mismo, haberte ido, nos hubiera ido mejor. Fuimos campo de batalla y es muy duro para los hijos. Moneda de cambio también pero ese es otro tema.

Nuestra generación ha ganado muchas cosas, pero ha perdido tantas otras. La vida se ha encarecido, los salarios han bajado. Los gastos consumen nuestra vida, trabajamos ambos, jornadas infinitas para poder pagar la dichosa hipoteca. No vemos a nuestros hijos. Ni podemos jugar con ellos, pues estamos agotados. Antiguamente había familias de más de cinco hijos y solo trabajaba uno de los progenitores. Algo no se está haciendo bien.

Yo no soy nadie para dar consejos, y errores como madre cometeré miles. Quizá no pueda comprarle la bicicleta de moda o el ciclomotor. Mi hijo no tiene jardín. Pero en mi casa nos sobra el amor.

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