El narrador

By 22:57 ,

                                                              Imagen: Sans Trite, de Cerise Douced
             

Eduard despertó, apenas podía abrir los ojos. Se los restregaba una y otra vez, cada vez más incrédulo. ¿Dónde estaba? La escena que contemplaba le tenía completamente perplejo. Los azules globos flotaban a modo de gotas de lluvia. Las barcazas reposaban en la orilla del mar. Descansaban, como el anciano que se mece cansado de las andanzas de la vida. Jubiladas, recordaban batallas pasadas, grandes aventuras surcando los mares bajo el mando de valientes marineros. ¿Qué hacía él allí? Se preguntaba.

Una de las barcazas habló y dio un respingo.
—¿Por qué puedo entenderte?
—Te hemos traído para que seas testigo de nuestras historias, para que seas el narrador de nuestro pasado y no quedemos en el olvido.

Sin más preguntas, sacó su libreta y anotó todo lo que las barcazas tenían que contarle. Una vez acabaron sus historias, cada una partió en una dirección, desapareciendo para siempre. Y allí quedó Eduard. Inmóvil, con la mirada perdida en el horizonte, entre globos azules, que se convirtieron en gotas de lluvia. Al notar el agua mojando su rostro, despertó de nuevo, sin saber si todo había sido un sueño.
Buscó la libreta y allí estaban, montones de renglones escritos que relataban historias contadas, historias pasadas…

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