Confidencias




—Tengo algo muy importante que contarte.
—¿Sí?
—Ayer me escondí debajo de la mesa de la cocina.
—¿Ayer? Creo que eso ha sido hace un rato, Laura.
—Da igual, déjame hablar. Yo soy la mayor, y te digo que fue ayer.
—¡Somos iguales!
—No, papá dice que yo llegué antes.
—¿Llegaste de dónde?
—¡Paula! ¡No lo sé! De dónde lleguen los niños. No me marees. ¿Quieres que te lo cuente o no?
—Cuenta.
—Escuché a mamá y a papá. Parece ser que han encargado a otro niño y vendrá dentro de unos días o meses. No me he enterado muy bien.
—¡Oh! ¿Otro niño? Y ¿para qué quieren otro niño? Ya estamos nosotras. Yo no quiero más niños. Tendremos que darle nuestros juguetes. ¡No quiero!
—Pero Paula, podremos hacer como la vecina con su perro. Que ha conseguido que le lleve el periódico. Haremos que nos recoja la habitación.
—¡Oh, sí! Qué buena idea. Y podremos meterlo en el carrito. ¿Será un bebé? O será un niño grande. ¿Y dónde habrán ido a encargarlo? A lo mejor lo han comprado en el El Corte Inglés...

Brujas

                                                                                      Imagen: Tim Walker


Las reconocerás por su forma de caminar. Paso firme, decidido. Mirada oscura. Tienen cuerpo de mujer, pero espíritu de guerrera. Velan por todas. Por nuestro bienestar. Nos alientan, nos enseñan a luchar.

Las brujas existen, son perseguidas. Su fortaleza las delata. El valor como estigma. La libertad es su lema, la igualdad su consigna.

Rodéate de ellas, búscalas. Aprende y valora a las brujas. Como mujeres son únicas. Las mejores te diría. Enamórate de una bruja y sabrás que dan, pero no necesitan. Comparten y no dependen. Tan sólo aman.

Toda mujer puede ser una bruja. Atrévete a serlo, porque tú eres única. Fuerte. Valiente. Sabia. Bruja.

Tiempos raros para el amor

                                                                                                     Imagen: Tim Walker


Él se llamaba Fred y era el director de una pequeña compañía de teatro. Ella se llamaba Linda y usaba su vieja cámara para mirar un mundo que no la comprendía. Ambos nacieron para encontrarse.

Fred encontró a Linda una tarde en el ala psiquiátrica del hospital de Canterbury. Encerrada por loca, ella robaba los periódicos de los visitantes para hacerse sombreros. Aquella tarde había teatro.
Ella hacía fotos mientras Fred se enamoraba de cada centímetro de su cuerpo menudo.

Se casaron en el jardín del hospital, de riguroso blanco como mandan los cánones. Fred se comprometió a amarla en la salud, pero sobre todo en la enfermedad. Consiguió el permiso de los médicos para sacarla de su encierro y así fue como Linda pudo contemplar el mundo a través del objetivo de su cámara arropada por el papel de su original sombrero.

Todo pasa



Te preguntarás quién soy yo para darte consejos. Qué estudios me han otorgado el título de experta en la materia. Es cierto, no soy experta en nada, pero sí he caminado por el infierno el tiempo necesario para hablarte sobre él.

A lo largo de tu vida habrá por lo menos una ocasión en la que querrás acabar con todo. Estarás inmerso en la desesperación más absoluta y lo único que pedirás es que se acabe todo cuanto antes. Que ocurra algo que haga que dejes de sufrir…

¿Sabes? La mayoría de las personas hemos pasado por ello. Nos han roto el corazón estando enamorados, hemos perdido a alguien vital o simplemente la tristeza se ha anidado en nosotros, haciendo nuestros días insoportables.

Nos hemos sentido invisibles, solos, marginados. No hay una fórmula secreta, no hay un libro de autoayuda mágico que resuelva tus problemas. No hay una pastilla roja o azul que te saque del pozo. Tan solo existe un secreto para salir: relativizar.

Así es.
Esa persona que se ha ido, no era tu persona. Tu persona, eres tú. Quiérete y sabrán quererte.
Ese problema financiero que te angustia tanto, no es tan grave. El dinero es solo dinero y siempre hay soluciones. Tan solo hay que buscarlas.
Esa enfermedad que te acecha, tendrá cura. Y si no, no debemos tirar esos últimos minutos de vida. Todos nos vamos a ir tarde o temprano, vayámonos con el tanque lleno de buenos recuerdos. Para nosotros, pero sobre todo para los que se quedan. Haz que te recuerden bien.
Esa tristeza que tienes se cura sonriendo. Porque a veces, tan solo se trata de eso. De sonreír, de enumerar las cosas que tienes y no las que te faltan. De luchar. Nada llega solo, ve a por ello.

A veces tan solo se trata de estar triste y llorar. Llora, porque no siempre es todo tan maravilloso como nos lo quieren vender. Hay ocasiones en las que todo es una auténtica mierda y no voy a quitarte la razón. En ese caso, abre un refresco, por aquello de no hacer apología de la bebida, y brinda. Brinda porque estás vivo, porque nada es permanente, hoy estás en la mierda y mañana saboreando la gloria.
Te lo digo yo, que de sufrir sé un ratito, pero de reírme de todo sé mucho más.
Brindemos y riámonos juntos, que la vida son dos días y yo quiero divertirme contigo.